RADIOGRAFÍA AL CORAZÓN

BUSCANDO UN REGALO PARA MAMÁ
Que puedo regalarte en el día de la madre si acostumbras a guardar todos mis detalles como si con ellos me hicieras volver a casa, o al menos hacer que te visite más seguido.
Luego de tantos años ya podrías abrir una tienda de galletas y chocolates con todas las golosinas que guardas en tu ropero sin probar ninguna.
Andarías descalza antes de maltratar las pantuflas que te regalé por tu cumpleaños  Prefieres tus viejos zapatos a los que tú misma escogiste a regañadientes para no despreciar mi voluntad.
Que se le regala a una madre que simplemente no necesita nada. Una madre que sólo vive y respira para apoyarme y estar pendiente de mi a pesar de lo lejos que ahora estamos.
Como se le devuelve tantos años de sacrificio a un ser que en medio de todo su cansancio disfruta el hecho de ser madre y de ser tu madre, porque aunque hagas tu vida lejos de sus cálidos brazos siempre serás el pichón que aún no aprende a volar, el hijo más bueno y más bello del mundo, aquel niño que la llenaba de besos al llegar de la escuela, aquel adolescente que necesitaba mano dura, aquel joven lleno de dudas, aquel hombre que necesita llorar en su regazo.
Necesito un regalo para mi madre, pero tal vez no existe el indicado para ella, porque de todos los que pueda recibir, yo sigo siendo el mejor, como me lo dice al oído para que mi hermana no se entere cada vez que nos despedimos, yo con mis desafinadas al cantar, yo que sigo creyendo que llegaré al gol número mil como Maradona, yo que la tengo a mi lado en cada cosa que hago por más sencilla que sea.
Que puedo regalarte madre en medio de mi ajetreada vida y  la distancia que escogí . Sólo el mismo abrazo de siempre y ese beso interminable lleno de lagrimones que nos damos cuando llego a casa, sólo el dejar que sigas pendiente de mi, que corras la cortina de la ducha mientras me baño para conversar conmigo, que te metas a la cancha a armar la bronca cuando me patean jugando fultbito, que intentes bajo cualquier medio abrir mi silencio para disipar mis dudas y consolar mis tristezas.
Si no encuentro regalo alguno déjame darte las gracias por ser tú mi mejor regalo.
Te amo mami.


Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
   don. diablo. casimiro@gmail.com









MI ULTIMO SAN VALENTIN
Mientras pensaba que regalar en San Valentín, recordaba mi adolescencia y sus locuras aquellos años. Recordaba que debía ahorrar desde enero para poder regalar un peluche decente o una caja de chocolates que no sea "sublime" o "triángulo". Recordaba a mi padre completando lo que me faltaba para el regalo a escondidas de mamá y recuerdo a mi madre celándome por los detalles que yo tenía con mi enamorada de entonces.
Recuerdo que a los catorce años se me ocurrió grabar algo así como un programa de radio con un amigo del barrio para regalárselo a mi enamorada. Encerrados en la habitación de mi amigo prendimos la radiograbadora y conectamos el micrófono que tenía un sonido horrible. Yo era el DJ y tenía todo escrito para que no se me olvide, mi amigo tenía todas las canciones en cassettes listas para grabar después de mi voz.
Nos llevó casi toda la tarde, pero luego mi enamorada me contó que lloró tanto con el detalle que volvía a escuchar la grabación todas las noches antes de dormir.
El amor se desborda hasta por las orejas el catorce de Febrero, todo detalle por más pequeño que sea se vuelve un negocio lucrativo, al menos por un día. Tarjetas, chocolates, peluches, rosas, todo es utilizable y rentable en el día del amor. 
Los cines desesperadamente llenos, las calles melosas de tanto cariño, las pollerías venden hasta los pollos guardados de hace tres días. Todos hacen planes y tienen un lugar a donde ir o al menos con quien compartir este azucarado día. Todos mientras  yo seguía buscando un buen regalo.
Entré a la página de Facebook para inspirarme o piratear un detalle, pero  ese mundano espacio virtual, sólo copia y pega imágenes y frases que dan la vuelta al mundo día tras día.  Todos se desesperan por decir algo y decirlo mejor que el amigo o la amiga, para que sus casi mil amigos agregados a la lista de conocidos, se entere de que está locamente enamorado o enamorada de su novio, esposa o pareja de turno. Cosa que muy a mi parecer considero innecesaria.
Un poco más de la mitad de los habitantes de este planeta viven aparentado que son felices y les divierte ese juego, sobre todo en el día de San Valentín; no habría teclado alguno que aguante tantas palabras y promesas, ni recargas de teléfono móvil que espere a que terminemos nuestros discurso.
El amor no se exhibe en una vitrina de centro comercial, ni está en relación al costo de tu regalo. El amor es más que un ramo de rosas, porque las rosas se marchitan, pero el amor puede durarnos toda la vida. 
No se necesita dar para recibir amor, es simplemente la necesidad de dar porque así lo desea y lo exige el corazón, pero dar en el momento exacto en que el universo entero conspira a tu favor, luego será simplemente muy tarde.
Aquel catorce de Febrero, mi último San Valentín, caminaba entre la multitud, con un enorme oso de peluche, las chicas me miraban y suspiraban por el gesto de no sentir vergüenza al cargar semejante detalle y vaya que yo andaba orgulloso, orgulloso porque mi novia me amaba tanto como yo a ella y era amor del bueno.
Mi corazón palpitaba a mil por hora en cada paso que daba, podía distinguir su aroma a metros de distancia y ella sabía que yo estaba muy cerca, pero su desesperación me camuflaba entre la gente. Verla sonreír y abrazarme entre ese mar de personas es un sentimiento que no tiene palabras ni espera comentarios en Facebook, es sólo algo entre ella y yo.
Mi último San Valentín de un catorce de Febrero... "Cuando el amor es verdadero puedo durar mas de cien años y atravesar el mundo entero".


Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
   don. diablo. casimiro@gmail.com









POEMAS A SAMANTHA

Él pensó dos veces en dar el primer paso, por su mente pasaban los recuerdos de tantos actos fallidos, tenía miedo de enamorarse, tenía miedo de volver a vivir unos de los peores episodios de su vida. Ella se acercó despacio y ambos se miraron fijamente, se contemplaron como si fuera la última vez, como si estuvieran a punto de darse el último adiós.  Sus labios chocaron y él recordó lo maravilloso que era el amor... no dijo nada, tenia siempre la costumbre de esperar a ver como se daban las cosas. Luego de unos segundos despertó…
Se encontraba en su cama, abrió los ojos con la bulla de su pequeña sobrina que lloraba frenéticamente y sin motivo alguno.  Vio su celular con un nuevo mensaje de los miles que le enviaba todos los días  la empresa a la que estaba asignado. Se le estaba haciendo tarde para ir a la universidad, se fue a la ducha y tomo un desayuno ligero pero nutritivo, tenía que comer bien ya que había comenzado una rutina en el gimnasio.
Mientras iba a la universidad pensaba en aquel sueño, se preguntaba ¿por qué el amor se presenta de formas diferentes a cada persona?, ¿por qué? la naturaleza humana tiene que estar tan llena de instintos?. A sus 20 años había vivido lo suficiente para decir drásticamente que no creía en el amor.
La clase fue como  muchas otras, el profesor hablando, los chaconcitos tomando apuntes de todo y preguntando, atrás los mas palomillas hablando y haciendo su trabajo.
Ricardo estaba pensando, pensando en las cosas que escribiría; le apasionaba escribir, escribir se le hizo la forma más sublime y hermosa de expresar los sentimientos que guardaba para si.

"Tan pronto pasé de la felicidad a la tristeza, fui feliz poco tiempo; la tristeza perdura hasta ahora, se rompieron los lazos, las estructuras se derrumbaron, el miedo se apoderó de todo, los sonidos callaron y la oscuridad abrazó la idea de un bien común, de un mundo donde se levantaban formas que parecían caer una y otra vez caían, ahora quedaba sólo el presentimiento de que ocurriría otra vez lo mismo.
Me canse de esperarte, saber que nunca vendrás, saber que no existes, porque sólo en sueños te manifestaste, sólo en sueños te pude tener a mi lado, , ahora despierto y me doy cuenta que no eres real aunque quise seguir durmiendo y no despertar nunca  para tenerte siempre
Me gustaría ser como los animales que no poseen sentimientos o como un objeto sin vida, ¿porque tuvimos que ser seres racionales?, ¿porque la vida se manifiesta de mil maneras?, como si fuera un reto ,como si ya estuviera escrito, como si ya estuviera predestinado a un fin ya sea aventurado o catastrófico.”

Salió de su mundo irreal cuando sonó el timbre, cogió sus cosas  y se dirigió  a casa. Al llegar se dio cuenta que no había nadie, que la casa estaba vacía, tan vacía como él. Su madre había salido a hacer las compras, prendió el computador  y se conectó al Facebook para ver qué había de nuevo, se había vuelto una adicción, había encontrado una forma de distraer y alejar sus pensamientos.
Aquella tarde tenía su primera clase de inglés, estaba nervioso, se puso a escribir en un pequeño block que tenía, mientras veía entrar a muchos jóvenes y acomodarse en el aula.
La clase empezó al llegar el profesor, unos minutos después entró una joven encantadora, algo avergonzada por la tardanza, pero él vio llegar a la  persona que cambiaría su vida drásticamente y de tal forma que el no esperaba, ella se sentó a su lado, se llamaba Samantha. Era una chica de 18 años,  hermosa con una belleza natural,  tenía el cabello lacio negro, tenía unos ojos grandes y de color café, una mirada tan perfecta, divertida, le cayó bien desde el primer momento.
El no creía en el amor a primera vista así que no se hizo caso, no quería oír lo que su corazón decía, sino dejarse llevar por lo que el cerebro mandaba, eso era lo quería hacer, ella le preguntó: - ¿qué han avanzado?-,  se puso nervioso, , no demostraba libremente lo que sentía, sino solo a través de la escritura. La clase estaba acabando y la paso muy bien al lado de ella, sentía que algo hermoso estaba ocurriendo esa tarde, se estaba dejando llevar por aquella ilusión inesperada.
Al llegar a casa empezó a escribir, tenia miles de ideas, miles de cosas que decir, miles de cosas que crear, dar a la luz, hacerlas vivas ,darles vida, y escribió:

  "Quisiera que estemos juntos y que la noche sea testigo de nuestro amor
Tenerte entre mis brazos y amarte como si fuera esta la última vez
Sentir que me quieres y demostrarte con un beso lo mucho que vales para mi
Ver el cielo en tu mirada, decirte una y otra vez te quiero, te quiero y  siempre te    querré...
Huir a otra dimension contigo y no volver
Y cuando no estés junto a mí aferrarte a mi mente
Sentir que el tiempo se congeló y quedarme contigo para siempre"

Al día siguiente Ricardo estaba agotado,  le dolía todo el cuerpo, era su primera semana yendo al gimnasio estaba agotado, lo más sencillo se le hacía difícil, como  lavarse los dientes o tan solo ponerse una camiseta
Pasó  una semana y Ricardo creyó que Samantha mostraba un aprecio hacia él, no sabía exactamente si ella sentía algo, se le hacía muy difícil entenderla, lo que si entendía era que amaba pasar el tiempo con ella, le hacía reír mucho,  esperaba ansiosamente cada día para verla, para estar con ella , pero  escondía su amor, no lo mostraba. Ricardo en ese tiempo escribiría unos de los primeros poemas para Samantha:

Eres el motivo de mis sonrisas
Eres la alegría del día a día
Eres con la que siempre soñé
Eres a la que siempre espere

Me gusta escribirte poemas
Que hablen de ti y de mí
De lo nuestro, lo construido
Lo más preciado y sagrado

 Ricardo era un soñador, una de esas personas que no encajan en esta época. Como decía Rousseau: “El hombre es bueno e inocente por naturaleza, lo que le corrompe es la sociedad”.   De que valía ser bueno ante situaciones extremas, ante situaciones donde está en juego tu vida, un lugar donde  cada vez se está llegando a un límite de la salvajidad, donde mejor vale ser vivo, astuto, engañar, para poder sobrevivir,  de que valía ser como era.
Pareciera como si lo que pensaba era algo premonitorio ya que luego de pasar un día estupendo en la clase con Samantha, la chica que quería tanto, paso algo doloroso, pero serviría para darse cuenta de la verdad aunque sea dura. Esa tarde al momento de salir de la clase de inglés, se quedaron un rato sentados Ricardo y Samantha, en eso llega un muchacho, Samantha se levanta y lo besa, Ricardo no sabía cómo reaccionar, sentía una mezcla de rabia y tristeza, se sentía desilusionado, desilusionado de lo que sentía, desilusionado de lo que en él estaba brotando y en ese momento todo se derrumbaba, las estructuras caían otra vez, sintió como aquella vez en que lo engañaron, como la vez que falleció su abuelo, sentía dolor. Se limitó a saludar al tipo y se alejó lo más pronto que pudo de ellos, no quería que Samantha se diera cuenta de nada,
  Ricardo solo quería olvidar ese bochornoso suceso, ese episodio en el cual nunca le hubiera gustado estar, pensó que conciliando el sueño olvidaría lo sucedido, pero no pudo, esa noche el soñó con Samantha.

Ricardo despertó y hacía mucho frio, el aire era frio cubierto por una neblina espesa que ocultaba todo, era como si aquella gris mañana le hiciera recordar lo que paso el día anterior. Luego de la universidad tenía que ir a la academia de inglés, tenía que enfrentar lo que sucedió, al llegar Samantha no se dio cuenta de nada, para ella, él era solo "el amigo del inglés", un amigo y nada más.
Ricardo al verla se quedó perplejo por su belleza y su simpatía, pensaba ¿porque ella no podía sentir nada por él?.
Al terminar la clase Samantha le dijo a Ricardo una noticia penosa. Samantha dejaría el inglés, se cambiaria de sede.
Ricardo se mostró indiferente, pero por dentro le dolía mucho, como pudo equivocarse, como pudo cometer el error de volver a enamorarse, ilusionarse de una chica que nunca le haría caso, ¿por qué a él? Si pensaba que el amor no existía, sino creía, el amor le jugó bajo de nuevo. Luego de oír esta noticia se marchó sin decir nada, se fue a  casa a pensar y a escribir, con la música alta, fumando y solo en su cuarto, con la oscura noche cubriendo todo y con el silencio absoluto.
Ricardo escribió esa noche:

Se me hace distante tu sonrisa
Te alejas muy deprisa
Siento que nunca serás mía
Pues es otro el que te brinda alegría

A veces pienso si en verdad existes
Y si existes ¿te hallaré?
Pero despierto y no me conociste
Y me doy cuenta finalmente que no te alcanzaré
  
Sé que no fuiste para mi
Sé que nunca serás mía
Sé que nunca volverás
Y sé que me olvidaras

Sólo me queda recordarte
Como la primera vez que te vi
 Como el día que te conocí
  
Ricardo nunca le dijo nada a Samantha, pensaba en ella siempre antes de dormir y al despertarse, pensaba en ella todos los días, le hacían recordar a ella los poemas que le escribía, las canciones que oía, todo.
El sabía que pronto a la distancia ella estaría, que su mirada perfecta partiría, el día se tornaba oscuro, sabía que el silencio llegaría, solo era cuestión de tiempo, ella se iría para siempre, ella se olvidaría de él y solo serian dos puntos verdes mas en el MSN, seria para ella un contacto más, el chico que le escribía poemas, alguien que olvidaría.
 Mañana su mirada ya no estará, se irían sus sonrisas, sus hermosos  y grandes ojos café, su mirada angelical, su cabello perfecto, los momentos como estos, los momentos que nunca quería que acabaran, las horas interminables que pasaba con ella, se iría Samantha, ahora le tocaba decir Adiós para siempre, toda esa mezcla de sentimientos hizo que  el escribiera unos de los últimos poemas para Samantha

 Te extrañaré mucho pues nunca conocí a alguien como tú
Me dolerá irme de tu lado pues en mi mente siempre estás tú
Nunca debí de haberme ilusionado
Nunca debí de haber pensado que de mi estabas enamorado

Me cansé de crear ilusiones
De vivir de fantasías
El de inventar que existes
Y de esperarte miles de días.

En momentos como estos me hubiera gustado tenerte a mi lado
En momentos como estos recuerdos lo que fue y pienso en lo que nunca será
En momentos como estos me duele el solo pensarte
Y como ahora extrañar el poco tiempo que vivimos juntos
Y lo que más me duele es saber que me olvidaras
Y el único recuerdo que quedará de ti es este poema.

 La sonrisa contenedora, esa que no podía evitar
Sonrisa que era más fuerte que yo
Sonrisa que trataba de ocultar

Sé  que a la distancia llegan mis palabras
Palabras que nunca te dije
Palabras que ahora sabrás

Sólo me queda desearte todo lo mejor
Te guardare como el recuerdo más lindo que tuve.

El recuerdo que ahora se vuelve poema
Poema que ahora me quedará para recordarte
Recordarte cuando no estés a mi lado.

 Lo cierto que todos estos poemas eran para Samantha, los escribía en momentos cuando estaba inspirado, en momentos cuando dentro de él se apoderaba toda forma de música, sentimientos, magia, sueños, sentimientos sublimes, como si lo estuviera soñando en ese momento.

Ya había pasado una semana, llego el momento, llegó el día, Samantha hoy se iría para nunca más volver, era hoy o nunca, Ricardo le diría todo lo que sentía, el amor era para él un arma de doble filo, puedes ser muy feliz o puedes sufrir, el amor era algo a lo que Ricardo se le fue negado de forma arbitraria.

Samantha o Sami como Ricardo le decía llegó y se sentaron un rato,  no sabía nada de lo que pasaría después, Ricardo ya no podía controlarse, cuando la miraba sabia que sería la última vez que la miraría, la última vez que cruzarían palabras, la última vez de todo, Ricardo tenía miedo de quedarse prendido de su mirada y que ella se dé cuenta, aún no era el momento propicio.

Lo mejor era que Ricardo se aleje de todo, se iría también del inglés, de que valía ir a un lugar donde ya no había motivo, donde era ella el motivo, era el motivo de su inspiración, era el motivo de sus sonrisas, el motivo de sus motivos, Ricardo sabía que ella lo olvidaría fácilmente, y el único recuerdo serán los poemas que  le escribió.

 Llego el momento de acabar esta historia se dijo, llego el momento de decir lo que sentía, desnudarse y decir lo que sentía, expresar todo lo que sentía, arriesgar y dar todo de él.
Se acercó  lentamente y se quedó mirándola  fijamente,  se quedó absorto de toda realidad, le entregó todos los poemas que le escribió. Ricardo le dijo  que ella le gustaba, que le gustaba desde el primer momento que la vio atravesar esa puerta, que era la musa de sus sueños, que ella era la causante de que la noche anterior no pueda dormir pensando en cómo se declararía, la que tantas veces ocasionó sueños hermosos y mágicos, y era la causante de que escribiera unos de los mejores poemas que haya escrito, se quedan en silencio un rato, Samantha le dijo que no se esperaba todo esto,  se notaba asombrada y algo fría,  le dijo que no sentía nada por él,  que se olvide de ella y que nunca más le escriba nada.  Samantha arrojó al suelo todos los poemas, cayeron todos al suelo, junto con la ilusiones y las lagrimas de Ricardo.
 Eso fue lo último que escucharía de esos labios donde antes salieron tantas palabras bellas y sonrisas, y de donde ahora solo salían palabras hirientes y que tanto daño le ocasionaba.
Samantha se marchó sin decir nada mas, Ricardo se quedó en ese lugar solo.
 Lo último que escribirá tiempo después seria estos dos últimos poemas. Nunca más escribió y nunca más se enamoró.

 Aún el corazón esta brotando sus últimos suspiros de amor, borrando toda huella de lo que te ganabas poco a poco, latiendo desesperadamente por mantener vivo algo que debe morir, y por última vez latir para después descansar para siempre. Y hubiera sido mejor que te quedes en mis poesías y hubiera sido mejor que te quedes en mis sueños, porque ahí todo era perfecto.

 Poco a poco tu rostro se va desvaneciendo en el silencio y la oscuridad, borrando toda huella que en mí dejaste, voy olvidando tu aroma, voy olvidando quien eras,
Por quien reía, por quien moría.,  ahora cuando reina el silencio,
Llego a entenderlo todo con mucha claridad, verdad que me niego a aceptar.

Y a veces pienso si exististe en realidad,
Si no fuiste un sueño más, cuando te fuiste te llevaste contigo mi ilusión,
Mi amor y solo queda ahora en mí
Un aroma de amor que poco a poco se desvanece.


JOE RODRIGUEZ ADRIANO
Interno de Radiología - UNFV





NADIE TIENE UN PACTO CON EL TIEMPO, NI CON EL OLVIDO NI EL DOLOR
La recuerdo muy poco ahora, ahora porque desde entonces ya ha pasado mucho tiempo. Estábamos en el primer año de la universidad, su salón estaba lleno de chicas bonitas, eran como las argentinas, lindas pero de cerebro angosto, así se las conoce en su especialidad; sin embargo ella era especial, analítica, rebelde, de espíritu fuerte, amante del voley y con muy buen ritmo para ser algo gordita. La conocí porque estudiaba con mi enamorada y su enamorado estudiaba conmigo, no éramos muy amigos pero dadas las circunstancias, o ellas nos esperaban o nosotros a ellas y eso nos hizo fácil  compartir nuestras vidas, nuestras peleas, los almuerzos, y los cumpleaños… Fue en una de esas fiestas donde descubrí que le gustaba fumar, algo que detesto mucho en una mujer. 
Estábamos a mediados del segundo año cuando ya muy entradas nuestras relaciones, teníamos de vez en cuando peleas fuertes, tontas pero fuertes, una que otra vez me la encontré llorando porque su galán no entendía sus sentimientos, o talvez no entendía la forma en que ella lo quería, son esos momentos en los que uno intenta ser amigo y se esfuerza por decir algo inteligente, pero que podía decirle yo, si a veces hacía lo mismo que mi compañero,- es que el amor es complicado-, le dije,- los hombres tardamos en madurar, a veces nunca lo hacemos, pero eso no quiere decir que él no te quiera, vas a ver que en un rato se aparece y te busca para conversar-, - entonces me clavó en el corazón el único recuerdo que ahora me queda de ella…- a veces tus palabras tienen mucha paz, calman mi ansiedad.- , en eso se apareció su enamorado y ella me sonrió.
Al poco tiempo mi vida dió un giro de 180 grados y me puso de cabeza frente al mundo, tomé muchas decisiones para el resto de mi vida, muchas de ellas nunca fueron entendidas ni compartidas por los que entonces se decían mis amigos, incluyéndola a ella también. A pesar de eso seguí defendiendo mis ideas y el tiempo nos alejó en medio de la indiferencia, y los resentimientos. La volví a ver alguna vez antes de perdernos en lo ingrata que se vuelve la vida cuando cambias tu rumbo, nunca volvimos a conversar, nunca me defendí de todo lo que se dijo, nunca traté de explicarle nada, no pensé que fuera necesario. Me exiliaron del grupo de amigos de la universidad, ya no me invitaban a las reuniones o los cumpleaños y un tiempo me lastimó, pero uno aprende a sobrellevar las cosas o a tomarlas como de quien viene. Luego de eso cambié de trabajo varias veces, como siempre pasa cuando recién comienzas y por unos años anclé en un policlínico, donde me encontré con varios compañeros de la facultad. Una tarde me enteré de que aquella muchacha que alguna vez fue mi amiga se estaba haciendo unos análisis por algunos dolores que sentía… Le encontraron un cáncer muy avanzado que se le complicó con el estómago y al parecer estaba en su fase terminal. Hicieron actividades para ayudarla y yo traté de estar en todas, aunque desde lejos porque lo que menos quería era incomodarla, de vez en cuando los chicos de la promoción se reunían en su casa para visitarla y yo me enteraba después o me lo comentaban por error y luego sentía esa  sensación de que se les había escapado. Fue curioso porque las pocas veces que intenté ir a verla, hubo siempre algo que no me lo permitió o tal vez en el fondo era yo quien no quería ir. Le dieron tres meses de vida y luchó un poco más de dos años, con sus altos y bajos, nunca dejó de luchar y soportó el dolor valientemente. Para cuando se puso realmente mal, yo ya no trabajaba en aquel lugar y dejé de saber de ella, hasta que un día me llamaron para avisarme que se había ido. Me entró una sensación de desconcierto muy grande, pero circunstancialmente esos días estaba de turno y el día de su entierro había paro de transportes, aunque eso no justifique nada. De repente me vino a la mente uno de mis cumpleaños en los que vino a mi casa, en un viaje súper largo, aún éramos amigos, aún conversábamos de la vida y entonces ya no había que decir, la muerte suele llevarse todo de ti. A pesar de todo ese malestar me seguía sintiendo extraño en esa situación y pensé que tal vez era mejor así.
Hay momentos en la vida en que no puedes descifrar lo correcto, o al menos lo que te deje en paz. A veces te pasas la vida sin comprender que sólo estás de paso, que no tienes porque odiar, ni resentirte con nadie, que las palabras van y vienen y a veces eso no refleja lo que dice tu corazón. A veces tontamente defendemos un ideal o unos pensamientos sacados de un libro o de una película como si convencidos de su verdad podríamos morir por ellos. A veces olvidamos que debemos amar antes que cualquier otra cosa, que un buen día la muerte te sorprende o te avisa que está en camino y ya te has desviado tanto de la ruta verdadera que no te queda tiempo para regresar.
Hace unos días un amigo me enseñó un video en youtube donde aparece ella, con sus fotos de pequeña y los detalles de su vida, y ese padecer que supo llevar con dignidad, fotos donde se refleja que la vida por más color que le pongas termina apagándose en un tono gris. Mientras lo veía iba recordando lo amigos que alguna vez fuimos y el tiempo que perdí buscando el momento indicado para olvidar toda la mierda que a veces cargamos por orgullo. Me arrepentí mucho de no intentar jamás arreglar las cosas o simplemente olvidar los malos ratos, ni siquiera cuando estuvo realmente mal, tuve miedo de que me rechace, aunque de repente ella en el fondo me esperó. Talvez fue el único lazo de amistad que dejó a medias.
Si me preguntas cual es el momento ideal, entiendo que solo existe el ahora… lo demás es incierto, a veces es mejor olvidar, decir lo siento, decir te quiero, y ser amigo y dar las gracias por tener amigos, porque la amistad es una de las cosas más malentendidas y manoseadas en este mundo.

A VECES TUS PALABRAS TIENEN MUCHA PAZ…  talvez debí llevarle un poco de paz, talvez la necesitó mucho,  talvez me hacía falta a mi también.


Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
   don. diablo. casimiro@gmail.com



COMO DUELE EL CORAZÓN
Me duele el corazón con tal violencia que arrancarlo de mi pecho yo quisiera y llevarlo de la mano a tu presencia, y oprimirlo fuertemente hasta que muera.
Para que quieres saber si estoy sufriendo, para que quieres saber de mi desgracia, tú no tienes sentimiento pal cariño, tu  no tienes corazón no vales nada.
¿Quién no ha sufrido al escuchar la letra de este vals en un momento de decepción?
¿Acaso duele el corazón?...
Muy cierto, el corazón nos duele por muchas razones, factores físicos, emocionales, espirituales y principalmente sentimentales.
Cuando nos enamoramos y una relación empieza, se crea una ilusión muy grande entre ambas partes, un efecto color de rosa donde sólo vuelan mariposas por la panza, pero con el tiempo salen a luz miles de defectos y nos sentamos a pensar en el alejamiento o en la intención de hacer que las cosas funcionen, ya que aunque pasen los años nunca terminaran de conocerse.
¿Cuanto se debe soportar por amor?. Cuando el amor es bueno y verdadero se puede soportar y sobrellevar cualquier cosa, hay parejas que han perdonado de todo por amor y vuelven a empezar olvidando todo. Sin embargo cuando hay hijos de por medio la cosa cambia, se les pone de pretexto para seguir a lado de la persona que definitivamente nunca los amó y nunca los valorará.
La idea de muchos hombres es tener una mujer bella, aunque ésta no tenga cerebro, o chicas que se lucen con el enamorado guapo cuando éste es más tramposo y los sentimientos van quedando de lado; sino el porque de tantos matrimonios frustrados, la cantidad de divorcios y la facilidad legal para disolver el matrimonio.
Lo normal hoy en día es casarse con separación de bienes, como si el matrimonio fuera una empresa en formación, se ha perdido el ideal de familia, todo se vuelve pomposo para un acto que a veces no encierra un verdadero amor, la iglesia más grande y la más cara, el mejor buffet, hora loca, sino no es fiesta, los ojos puestos en la novia y las que critican desde que que pisa la iglesia. El gran viaje de luna de miel  tiene que ser al caribe o a alguna de esas islas paradisiacas, y después del primer mes, se dan cuenta que no son la pareja ideal.
Por mi parte no comparto eso, siempre he pensado que no hace falta una gran fiesta o firmar papeles para ser feliz con el ser amado. Las parejas eternas son las que primero han sido amigos, al pasar el tiempo y ya de viejos tendrás un buen amigo con quien conversar y recordar detalles de aquel gran amor.
Como duele el corazón, como duele en las decepciones, en las mentiras, cuando te equivocas, como duele mientras lo esperas...
Yo por ahora sigo esperando al sapo que ha de convertirse en príncipe y decir algún día " Y vivieron felices para siempre".
SARET



VOLVER A OLVIDARTE
Ya no te siento, ya no te pienso, lo que un día hubo sólo fue un sueño que yo inventé para hacerme feliz, una forma de sentirme querido y amado. AL final nunca hubo nada, el amor es de dos personas, dos personas que se aman, que se ayudan mutuamente, que se importan, no de dos desconocidos, no de alguien que sólo intenta quererte, pensarte, talvez de una forma muy intensa y loca, pero así te quise, te quise a mi forma, te quise cuando ya no había nada más en que creer, te quise en lo más absurdo de todo, te quise... y creo que aún te quiero, no lo sé, te quiero y quiero y quiero olvidarte, porque es en vano creer en este amor, te juro lo estoy logrando, pero de vez en cuando como  ahora, me da por escribirte y aunque nunca leas esto, para mi es suficiente saber que los estoy sintiendo, es tan real como mis sentimientos.
Escribo para darme cuenta que estoy vivo y no volverme loco.
                                                                           Thostorne.



LOS SUEÑOS HÚMEDOS, SUEÑOS SON

Luego de atender varios pacientes en la madrugada, me quedé sumamente dormido con la televisión prendida. En algunas guardias pesadas el teléfono no deja de sonar,  su timbre chillón de recreo de colegio logró sacarme de  mi ciclo de REM.  Traté de incorporarme para contestar,  pero tenía en mi mano algo redondo y suave como una pelota de esas que utilizan para desestresarse,  la apreté tanto que alguien se quejó a mi lado. - ¡Tranquilo cariño que son naturales!- . Asustado pegué un brinco y encendí la luz para ver quien se había metido en mi colchoneta, cuando mis ojos se acomodaron a la luz,  vi echada entre mis sábanas a la misma morena de infarto, de la película que no terminé de ver.
-Me puede explicar, señorita como entró aquí-
- No te pongas tan seriecito papi, hace un rato eras más cariñoso-.
- Usted no puede estar aquí, así que le pido se retire de una vez-
- Oblígame-
- Mire señorita, no estoy jugando- cogí toda su ropa que andaba regada por el suelo y combinada con la mía, - no me obligue a ser agresivo-, Coloqué sus diminutos atuendos en sus manos y la cogí del brazo para ponerla de pie  y para que se vista de una vez. A ella parecía importarle poco la situación. Me senté en la silla esperando que termine…
- Hum… la secretaria, esa nos faltó- , me dijo la muy bandolera, soltó toda su ropa al suelo y comenzó a recogerla de nuevo. Su contorneado cuerpo me hacía imaginar a Don Miguel Grau, feliz de navegar en semejante buque de guerra.
.La puerta sonó y me acerqué para preguntar quién era. En eso me cogió de los cabellos y  tiró mi cabeza contra el marco de la puerta y eso fue lo último que recuerdo antes de desplomarme.
Al despertar, estaba totalmente desnudo y amarrado de pies y manos a la camilla del tomógrafo, no había forma de salir de ahí, ni de aflojar las amarras. La puerta de la estación de trabajo se abrió y apareció la morena vestida con traje de enfermera y semejante escote que mostraba los latidos de su corazón. Tenía en sus manos un pote de helado, una lata de conservas, un tazón de frutas frescas y un vaso con cubos de hielo. Traté una vez más de escapar, pero no pude. Cogió algunos cubos de hielo y los dejó bailar sobre mi pecho, el frió hizo que todo mi cuerpo se contrayera y con la mano al pecho la muy patriota cantó el saludo a la bandera.
- Que dulce probamos primero mi rocky balboa, mi semental italiano-
- No sea payasa, sería tan amable de soltarme- , le reclamé.
- ¡NO!- me dijo soltando una risa bandida y con una cuchara empezó a lanzarme bolas de helado por todo el cuerpo, como si fuera a tarrajear una pared. Una vez untado hasta los pies, de helado de chocolate; se detuvo a contemplar su obra de arte. - ¡No eres tan delgado como pareces, chocolatito, tenías lo tuyo bien guardado – , Yo sentía por dentro que estaba a punto de explotar.
- ¿Haber… por donde comienzo?-, me dijo poniendo cara de ninfómana.
Comenzó a deslizar su dedo índice desde mi pecho con dirección al sur, entonces sentí que no podía más y que toda mi humanidad se desbordaría en ese momento, hasta que la vi desaparecer de lo que alcanzaba mi vista y reventé.
La puerta sonó y me desperté desconcertado, todo había sido un sueño, todo menos mi lado más humano.
– ¿Puedo entrar a limpiar?- , preguntó el chico de limpieza.
- Empieza por la sala- , le dije… por aquí ya echaron lejía.

Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
   don. diablo. casimiro@gmail.com






RECUÉRDAME

Recuérdame... porque lo único que hago es recordarte y recordarte es todo lo que quiero, al menos esta noche, esta noche que no me dejaste decirte que te amo, o que no tuve el valor de decirlo.
Recordar es fácil, a veces es todo lo que queda y a veces sólo lastima, como lo hace el recordarte, como lo hace entender que también me amas o que me amas todavía.
Recuerdo la taza de manzanilla caliente y tu mermelada de sauco, tu mirada atenta a cada cosa que decía, y las ganas de volver a verte.
Te recuerdo bonita, porque bonita eres y lo serás toda la vida, y me recuerdo sin afeitar y postguardia y el instante eterno entre dos desconocidos que necesitaban saberse el uno al otro.
Recuerdo haberte cantado alguna vez una canción, y lo recuerdo porque mientras me arrodillaba frente a ti, el idiota de tu ex pensaba si venir a golpearme o seguir chupando con sus patas, pero así he sido yo, indomable mientras acaricio una guitarra, pero vulnerable a la inmensidad de tus pestañas. 
Recuerdo saber o entender que haría cualquier cosa por ti, rosas de papel, llegar a tu casa con una sarta de desafinados para regalarte una serenata, y esperar un mensaje de texto camino a casa, en algún momento del día que me recuerde lo sapo que he sido y lo príncipe que fui a tus hermosos ojos, amanecerme revisando tu facebook, o conversando por el msn. Recuerdo que todo eso fue cierto, que un buen día prometimos cuidar uno del otro, que nuestras promesas se quedaron intactas y recuerdo ese beso tuyo con sabor a sopa wantan.
 Contigo todo ha parecido tan fácil, hasta el inglés sin fascículos de periódico, contigo volvió de nuevo la calma y mis ojos volvieron a llorar en paz, contigo todo ha parecido tan fácil y tan fácil te me fuiste o tan fácil te deje ir, recuerdo y recuerdo, pero sólo te recuerdo a ti, porque mi corazón necesita recordarte, para entender que aún puedo ser feliz, que aún me esperas, porque no has hecho otra cosa que amarme.
Recuerdo habernos escapado alguna vez y haber caminado bajo la lluvia con muchas cosas y poca comida, algunas granadillas y una bolsa de pan de molde, y el canto gregoriano de una burra en celo. Nuestra primera foto muertos de hambre y super cansados y la segunda y la tercera.
Hoy lo he recordado tanto que quise llamarte y lo quise tanto que te llamé, pero has apagado el celular y sólo me queda recordar, recordar que estoy solo, que esta sola mi alma y que tú también estás sola, que ha sido lo mejor para ti estar lejos de mi, pero estar sin ti, sólo ha sido mi condena, una pesada cadena que arrastro a cada paso que doy.
Recuerdo tu cumpleaños y  las cosas que se me ocurrieron para aquel día, elegí tu regalo y dejé de lado el mio que tanto quiero, es que el amor es así, no se mide, no repara en el gasto, no escucha razones, ni al bolsillo. Lo importante era hacerte feliz y ser feliz con tu sonrisa, una sonrisa que me regalas cada mañana de las últimas que me quedan, pero se que aún nos queda mucho juntos, tenemos un álbum de fotos casi vacío y hambriento de recuerdos, recuerdos que mantienen vivo mi corazón, que me llevan de nuevo a lo calientito de tus brazos  y la ternura de tus manos sobre mi rostro, que parece no envejecer frente a ti.
Conocerte ha sido tan humano como amarte, y amarte sin barreras porque es la única forma de amar que conozco y que aprendí a tu lado  y el amarte tanto y amarte todavía,  sólo me hace recordarte y recordarte me hace volver amarte. 
Extraño tu sala y el olor a humedad, la cocina de la que me apoderé tantas veces, extraño sentirme útil en tu vida, un Dios, un príncipe, un elfo. Extraño tu voz que me engañaba vilmente diciendo que seguía siendo guapo, pero a tus ojos la razon y a tus oídos la verdad. Te has ido y crees entenderlo todo,  porque te llevaste todo menos mis recuerdos, y en mis recuerdos naufraga tu promesa de nunca abandonarme y de cuidarme, porque sólo los recuerdos aprietan nuestras manos, mientras no te dejo caer y mientras me levantas, porque este terco corazón sigue creyendo que lo amas, y porque al final de tantos recuerdos...
Tu seguirás siendo bonita y yo seguiré siendo guapo.

  Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
   don. diablo. casimiro@gmail.com




LO SIENTO QUERIDA, AL HERMANO DE LA AMIGA NI SE TOCA NI SE MIRA

¿Existen reglas de amistad donde se establece no fijarse en el hermano de una buena amiga?
Una frase muy usada entre amigos es: “La hermana del amigo es hombre”, donde los patas aclaran que por más rica y apretadita que esté la hermana, lo único que puedes hacer es hacerte el loco y mirar para otro lado, a pesar que la muy bandida se pasea en short playero por toda la casa mientras la mancha se reúne para ver la Copa América. Sin embargo esto no suele pasar con frecuencia entre las mujeres. Primero porque ellas no ven fútbol, segundo porque dependiendo de la edad, cuando se reúnen, cierran la puerta de la habitación y ahí dentro lloran, se emborrachan, se confiesan y terminan perdonándose todas las frases al aire que les encanta lanzar en un momento de furia. Sin embargo el tema de los hermanos, salvo que este sea definitivamente un cuero, no se toca, está demás. Para la mayoría de las hermanas (y en ellas incluyo a la mía), el mostrito que nació antes o después que ellas, es más feo que pegarle a la abuelita en el día de la madre y por eso lo dejan suelto, porque saben que conociendo lo eticosas que son sus amigas, ninguna se fijará en el pobre. Las hermanas son celosas de por sí, celosas porque son mujeres y celosas por ser hermanas y ese lazo las une en la causa. Salvo que el hermano sea todavía un niño y necesite protección. O salvo que tú, como amiga experimentada, estés dispuesta a instruir al calchín en los avatares de la vida, bajo estricta supervisión. Sea cual sea la circunstancia, el pretender al hermano de tu amiga no implica cargarse la amistad, al contrario podría afianzar los lazos, siempre y cuando vivan felices y coman perdices, como sucede en el 5 % de todos los casos. Además tienes acceso a la casa, sabes que te puedes quedar a dormir cuando quieras, conoces todas las habitaciones. Y además te queda otra opción, la de asegurarte y no contarle a tu amiga que estas hambrienta de su hermano, salir con él a escondidas y guardad celosamente el secreto, mientras puedas mantenerlo en secreto. Además, que yo sepa ningún hermano pide permiso para afanar a la amiga de su hermana, porque entonces debes pedir tú permiso, anda invítale un helado y llévalo a pasear a la avenida más comercial del centro de lima, que de seguro del resto se encargará él.

 Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
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PARA QUE TÚ AL VOLVER NO ENCUENTRES NADA EXTRAÑO.

Dicen que el tiempo se encarga de hacernos olvidar, de sanar y resanar las heridas, las decepciones y los desamores. Yo pienso que nos enseña a sumar…, a sumar cada día, cada mes, cada año, a sumar los inviernos donde el corazón se congela sentado en la vereda de una calle vacía; donde el alma respira un poco con el sol de las mañanas al llegar la primavera.
La esperé tres años de mi vida, tres años en que sólo quería volver a abrazarla, tal vez escuchar su voz nasal, o ver como sus ojitos se cerraban cada vez que sonreía. Ella jamás lo entendió, pero había comenzado a amarla en el mismo momento en que ella decidió quererme un poquito. Para entonces éramos unos chiquillos, no pensábamos en el futuro, sólo en el momento y todo lo que eso significaba en nuestras vidas. No sé si ella me amó, o si el amarme la hizo alejarse para no amarme más. Aquella tarde hacía mucho frío, el camino hacía el paradero de sus ómnibus  fue largo y callado, pero a veces no hace falta decir nada para entender lo que pasa, Había decidido irse, había decidido abandonarme sin siquiera imaginar lo que yo guardaba para ella.
- Me tengo que ir - , me dijo.
- Si, lo sé- , respondí.
_ Sólo necesito tiempo, yo voy a regresar -, eso quería creer ella, sin embargo sus ojos ya no brillaban al mirarme, ahora creo que nunca brillaron, pero yo  sabía que esa sería la última vez que nos veríamos aquel año, y el año siguiente, y el siguiente también. Me dejó un beso en la mejilla más frío que aquel frío día. La vi subirse al bus, la vi alejarse de mi vida, la vi llevarse mi corazón.
A la mitad del año siguiente, me enteré  que había regresado con el enamorado de su barrio y que se iba a casar, para entonces yo no había dejado de pensar en ella, seguía esperándola porque no imaginaba mi vida con nadie más. Tal vez mi corazón anheló verla tanto que la vi a tras la ventana de mi bus, me levanté en seguida para ir tras ella, pero me detuve a penas toqué el piso. ¿Qué iba a decirle?, que seguía enamorado de ella luego de tanto tiempo, que seguía esperando que vuelva. Ella estaba a punto de casarse, había encontrado su felicidad. Mi voz se apagó sin poder llamarla, mis pies se agotaron si poder correr tras ella. A veces uno tiene que hacerse a un lado para ver pasar la felicidad de otros y así lo hice, dejé que se alejara una vez más, entendí que en algún momento dejaría de esperarla.
Hace unos meses, me llamó al celular, alguien por ahí le dio mi número y decidió llamarme, como ella dijo, sólo quería saber cómo estaba y que había sido de mí. No había mucho que decir, sólo que hice mi vida al igual ella y es extraño, pero llega un momento en que ya ni siquiera te percatas si eres feliz, sólo entiendes que la vida tiene que seguir porque  tus obligaciones te llevan a cualquier parte, menos a tu propia vida.
- No he sido feliz-,  me dijo. – No han sido mis mejores decisiones- . Mientras la escuchaba me preguntaba si una parte de mi ser todavía la esperaba, pero hay amores que nunca se olvidaban, sólo se guardan en el baúl de los recuerdos de  un gastado corazón. Tres años de mi vida, respiré y me alimenté sólo con la esperanza de que vuelva  a mí, pero la vida es así. Una mañana despiertas y te preguntas como hubiera sido si…, Aunque eso no cambie nada.

Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com



PUEDE SER QUE UN DÍA VUELVA TODA LA PASIÓN

Puede ser que entonces no sea tarde…
Tú no lo sabes, pero suelo mirar a través de la ventana para verte bajar del bus, mientras mi corazón se angustia por que ya es tarde y sólo quiero que estés en casa. La sopa caliente y llena de fideos como te gusta, me hace imaginar tu sonrisa al probarla, no espero las gracias, sólo quiero ser importante en tu vida.
Nada ha cambiado en estos años, el mismo desorden, los mismos espacios reducidos, nuestro ir y venir de todos los días. Nada ha cambiado… sólo nosotros, sólo nosotros hemos avanzado, pero cada uno en caminos diferentes. Sigues soltando tu cabello al dormir, sigo durmiendo boca abajo,  sigues llenando de ají tu comida, sigo prefiriendo el puré sin aderezos. Pero nada de eso importa, sigo esperando por ti; sigo esperando tú tiempo y tu cariño, sigues esperando que sea el hombre que jamás seré, sigues sin amar mis locuras. A pesar de eso seguimos juntos, tal vez porque aún nos unen muchas cosas, como las cuentas que pagar, seguimos compartiendo nuestra casa sin ser parte de ella en realidad. Hemos cambiado los arrumacos de esquina por el piquito de -¡ya me voy..., te cuidas!, hemos pasado de la paciencia a la amabilidad.
De repente suena la puerta y te escucho subir las escaleras, no importa si aún estas molesta, importa sólo que estás en casa, a veces tu indiferencia golpea cada milímetro de mi ser, a veces mi lado irónico se carcajea de mi mismo, me muero por abrazarte pero me detiene el respeto que ahora nos tenemos. Te invito a cenar porque de eso se trata, de compartir los pocos momentos que nos quedan, pero no tienes hambre, o simplemente quieres castigarme  con un desprecio que también te lastima. Sé que no podrás luchar contra ti y llegarás a la mesa, la sopa calienta un poco nuestra alma y un poco también nuestro hogar; sin embargo el silencio hace bulla para no escucharnos; pero que importa todo eso si estás en casa.
Estoy sufriendo y quiero pensar que tú también, tu intimidad y la mía se esconden en nuestra propia habitación, ya no hay espacio para nada, ni siquiera para nosotros mismos, nos hemos llenado de tantas cosas, menos de nuestro propio amor.
Es hora de dormir, de apagar las luces, de enfrentarnos a ese silencio que vuelve a hacer bulla para no escucharnos. Estás cansada tanto como yo y sólo quieres que acabe el día, yo sólo quiero ver tus ojos antes que contemplar tu espalda; pero ambos estamos cansados y necesitamos descansar, descansar de todo, descansar de nosotros también.
Ya no hay un beso de buenas noches, ni un te amo de corazón, sólo mucho cansancio y poca voluntad, pero que importa todo eso… si estás en casa.  

Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
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SER UN PAPÁ DE MUNDO TE QUEDA BIEN

 De papá recuerdo muchas cosas, tirado en el suelo jugando a los vaqueros, amarrándome una toalla en el cuello para hacerme volar como Superman, robándose el muñeco de algún descuidado en año nuevo porque no le daba tiempo para hacer uno, pagándole a los vecinitos de mi barrio para que me dejen jugar pelota –yo era muy malo para eso en realidad- mi gran debut pelotero fue a los 10 años con un equipo que se llamaba los tigres, papá, como cualquier padre lo haría, me vistió de pies a cabeza para ese día y a estadio lleno me comí toda la cancha, corrí de lado a lado, salté cuando hubo que hacerlo y fui en busca del gol más de una vez, pero increíblemente no toque el balón en todo el partido; recuerdo a papá dando indicaciones en el entretiempo mismo JJ Oré, para ver si por ahí se le hacía el milagro, pero ese no era mi rubro todavía.  Me dió todo lo que le pedí: mi Atari para cuando ya existía el play station, mi bicicleta 5 años después pero me la dió… Una vez me dijo, - si quieres te saco un carrito de helados, así de paso que ganas algo te paseas un rato-  estuvo siempre en los momentos importantes, me llevó de la mano donde él iba… talvez porque mamá no lo dejaba salir sólo jaja. Uno como hijo, llegado el momento solo quiere darle alegrías y creo que se las di. Tenía una forma muy interesante de consolarte. Recuerdo que fuimos a ver los resultados del examen de admisión, yo sabía que no ingresaría, así que me acerqué a las listas y rápidamente me ubiqué entre todos los postulantes y toda la multitud que ahí estaba, Torres Melgarejo  Boris (no ingresó), como gusano me escabullí de la multitud para hacerme el loco y buscar mucho más allá, fue en eso que papá me llamó y toda la gente volteó con su voz –Boris aquí estás…me dijo, poniendo el dedo sobre mi nombre- toda la gente se acercó afilando las tijeras y sacando los huevos y el talco, - pero no has ingresado- nunca olvidaré ese día, luego de eso me abrazó y me dijo, -no te preocupes esto es solo el comienzo, vamos a tomar un par de aguas- yo estaba emocionado porque sería la primera vez que tomaría unas cervezas con mi viejo, además las circunstancias lo exigían, pero grande fue mi sorpresa cuando aterrizamos en una carreta de chicha helada,  ese ha sido mi viejo, conoció a todas mis novias y me dió su bendición con todas sin excepción, pero en silencio porque mamá lo hubiera capado si se enteraba.
Yo tenía 19 años la tarde en que me enteré que iba ser papá, hacía mucho frío recuerdo, era los primeros días de Julio, y mi corazón sintió un gran pesar, que le diría al club de fans, como se lo diría a mamá que todavía me compraba calzoncillos con dibujos de payasitos, estaba en segundo de la universidad, a las justas me lavaba la cara, pero bien que me llamó la naturaleza en esos años. El día que Fátima nació, yo estaba entre muchos señores jugando tetris con un juego de mano cuando me llamaron, no entendía nada de la vida para entonces, y creo que todavía no entiendo nada,  cuando entré a la sala de partos Fátima estaba en lo que se llama la fase de coronación, su cabecita asomaba a la vida luego de tanta comodidad, me quedé mudo sin poder responderle a la enfermera mientras contemplaba a mi bebita, es día Dios bendijo mi vida y me dió la fuerza para sobrellevar esa responsabilidad en todos estos años… luego vendría Sebastián y luego Itan. Nunca me he quejado de ser papá, creo que me relaja más que cualquier otro trabajo, además ver que tus hijos son felices y que te aman  y respetan mucho es algo muy reconfortante, nunca me imaginé jugando al mundo en plena calle, o correteando en el parque con una mancha de chibolos o llevando a Fátima al baño en la parte más trascendental de la película, o subiéndome a un escenario para cantar en el aniversario del colegio porque mis hijos muy inocentemente dijeron que su padre era un artista, o bañando a Gabriel bajo una máxima concentración  para que el muy zamarro no se me hunda.
Ser padre es ser como Dios, estar en todos lados, escuchar y atender las necesidades de todos en casa, es amar sin límites porque eso te exige el corazón, es bendecir cada día la vida de tus hijos, es ser amigo sin dejar de separar lo bueno de lo malo. Es ser guía para dirigir a tus hijos a sus mejores decisiones.

  Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com



¿NECESITAN LAS MUJERES DE LOS HOMBRES?
¿Necesitaba Eva de Adán?, o ¿María de José?, o ¿Elena de Paris?, o, Candy de Terry?, o ¿Wendy de Peter Pan? ¿Necesitan en verdad las mujeres de los hombres? De ese ser, que en todos sus aspectos, es totalmente diferente a ellas. O en otras palabras… ¿necesitaba bella de la bestia?


A cierta edad, toda mujer sueña con su príncipe azul, con ese ser casi irreal, con ese elfo de un mundo imaginario, con ese galante muchacho que la conquiste con flores y serenatas, que sepa llegar a su corazón, lleno de detalles y todo un caballero, que le cargue sus cosas, que retire la silla para que ella se siente, que  coja su mano al bajar del bus, o al cruzar  la pista, que la escuche cuando algo la agobie, que la acompañe a buscar esas cosas tan extrañas que a las chicas les gusta buscar, a veces sólo por matar el rato. La verdad es que del gran porcentaje que abunda o a invadido la tierra, son muy pocas las elegidas, las que ungidas por una fuerza celestial encuentran en algún momento su galán de novela.
¿Por qué si son vanidosas, necesitan que les digan lo hermosas que son?, ¿Por qué si soportan tanto el dolor, necesitan que alguien seque sus lágrimas?; ¿Por qué si son orgullosas necesitan cobijarse en lo brazos de alguien que las ame, que besen su frente antes de dormir y que cojan sus manos con ternura?; ¿Por qué sin son sumamente competentes y capaces de lograr sus metas a toda costa, necesitan que se sienten a escuchar sus sueños, sus proyectos, sus ambiciones? … y porque llegado el momento deciden compartir el resto de su vida con el primero que llegue a rescatarlas de su prisión en lo alto del castillo. Tal vez por la misma razón por la que Dios escogió una costilla y no cualquier otro hueso para hacer a la mujer… Porque entre las costillas se protege el corazón y bajo aquella  metáfora, ellas necesitan de la misma protección, de los mismos cuidados, aunque a veces no quieran aceptarlo, o inventen miles de frases, como esa que dice: “para que aceptar todo un cerdo por un pedacito de chicharrón”. Sin embargo podrían lidiar con el tiempo y la distancia y esperar como Penélope el regreso de Ulises y mantener vivo su amor mientras crean ciegamente que vale la pena darlo todo, entregarlo todo, jugarse todas las cartas con los ojos cerrados. Renunciar a sus comodidades, a su estilo de vida independiente y absolutamente solvente, sacrificar sus sueños, sus caprichos, olvidarse de que son princesas y convertirse en orgullosas plebeyas de un cuento donde el príncipe nunca deja de ser sapo.
            ¿Debe ser tan ciego el amor de una mujer?, ¿o tan irresponsable el cariño de un hombre?, ¿son en verdad, los hombres, los llamados a complementar el mundo de una mujer?, o es que sólo hay dos opciones, la de aceptar lo que venga, o vivir en soledad.
¿Qué espera una mujer de un hombre?...Tal vez que refleje su lado más humano, que sea tierno al compartir su vida, que mire sus ojos con amor y descifre en ellos su alma, que la abrace y la sostenga fuerte, no que solamente coja sus nalgas, que no vea en ella sólo un objeto de placer; sino alguien a quien venerar,  que sea fuerte para ella, para soportar a su lado los días grises, para decirle al oído que todo pasará, que puede llorar tranquila sobre su pecho. Que encuentre en él un compromiso serio, que la haga sentir importante, que le diga de vez en cuando lo afortunado que ha sido de conocerla, que encuentre a su lado confianza , seguridad, paz, esperanza, que pueda dejarse llevar de su mano y saber que jamás sacará provecho de esa situación.
            En realidad una mujer no busca un hombre guapo con el que se pueda lucir frente a sus amigas, o ser la envida de sus enemigas, sólo busca un ser humano noble, sincero, con alma de niño, que le robe siempre una sonrisa, que en medio de su torpeza de hombre sepa conquistarla cada día, que le tenga paciencia en sus arranques de locura, que le haga conocer el mundo por más feo que este sea y que le enseñe con los años que el verdadero amor no cambia, sólo se hace mas fuerte y estable.    

Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com





BENDITA TÚ ERES

Yo te he parido, decía mi madre para sentirse con todo el derecho del mundo a husmear entre mi cosas,  para seguir comprándome a los 18 años calzoncillos de payasitos , o para correr la cortina de la ducha mientras me bañaba  y recordarme donde se me juntaba  la mugre.  La recuerdo más  ahora que vivimos lejos, que cuando me daba una tanda por alguna travesura de las muchas que le hice y las pocas que me pescó.  La recuerdo alcanzándome a escondidas el biberón para que papá no se molestara, o metiéndose a la cancha de fútbol para pegarle al que me había pateado por casualidad.  Recuerdo que con mi primera novia nunca se llevó, mucho menos con la segunda, así que decidí mantener en la clandestinidad a todas las demás.  Tenía en su ser ese instinto maternal para encontrar en ellas todos los defectos que yo jamás vi, y para decirme exactamente cuánto tiempo duraría esa relación. Sabía con una frase calar en lo más hondo de mi corazón y con un beso curar todas las heridas del alma que me causó la vida.
Increíblemente y llegado el momento la vida te lleva lejos de casa, te hace volar del nido, como dice mamá, te aleja de esos brazos que ahora para mi, suelen ser tan reconfortantes, te hacen descuidar a ese ser que regaló sus mejores años a hacer de ti un buen hombre, aunque para ella yo seguiré siendo un niño, el mismo niño que le votó al suelo el único televisor blanco y negro que teníamos en casa y que por cierto nunca más funcionó.
Hay cosas que a lo largo del  día me recuerdan a mi madre, el aroma del café y el desayuno siempre listo para mi, el cariño de alguien que me aprecia, la forma en que me exigen mis jefes, los boleros en la radio camino al trabajo, o cuando alguien por ahí me hace callar cuando canto. Mamá dice que toco muy bien la guitarra, pero cuando canto, ahí sí que lo malogro todo.
Me hace falta mi madre, cuando las personas que están a mi alrededor no me comprenden, cuando olvido donde quedó mi camisa tonera, cuando me invade la soledad y sólo quiero llorar para olvidar algún mal rato, cuando me meto a la cocina y olvido como se hacen los tallarines, cuando un abrazo fuerte en medio de mucho silencio cargaría de nuevo mis baterías, o para que me escuche cantar algo que a ella le guste. A veces no sé si habrá tiempo, tiempo que nos mantenga unidos en la distancia, que me haga recordar llamarla, o visitarla a penas me deje el trabajo, porque una madre siempre espera, siempre mantiene caliente el nido y se sienta en el balcón a esperar que su hijo doble la esquina, ya sin la mochila de colegio y el uniforme todo sucio, aunque en su mente esté grabada la imagen de un niño que se abrazaba de su pierna al caminar y que le decía a cada instante lo mucho que la quería.
Te quiero mamá… me haces falta.
     Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás)
don. diablo. casimiro@gmail.com




VOLVERTE A VER

Luego de algunos añoS la volví a encontrar.  Después de habernos querido tanto, de habernos lastimado tanto y de habernos alejado tanto también, nos volvimos a ver en la misma calle, esta vez no éramos internos de áreas diferentes, éramos licenciados desempleados. Habíamos mutado a cualquier cosa, menos lo que fuimos cuando estábamos juntos. El tiempo la había vuelto más hermosa,  yo seguía siendo el mismo pichón de buitre que no engordaba por nada. Creo que ni ella ni yo nos dimos cuenta del otro hasta que estuvimos muy cerca como para  cruzar al frente.
 – Hola ¿cómo estás?- me preguntó, Era la misma voz que me hacía reír por teléfono, los mismos ojos que se hacían miel al sol. Sonreí con ternura porque eso me inspiraba ella.
 – Bien-, le respondí, tratando de ser breve para no generar una conversación. Luego el silencio nos acompañó por un instante.
- Nunca llamaste-,  me reprochó,
- Pensé que nunca te irías -, le dije, - pensé que sólo era una pelea más, luego entendí que estarías más tranquila así-
 –Hubiera dado mi vida por ti ¿sabes?, hubiera renunciado a todo si me lo hubieras pedido, yo esperaba que me lo pidas, esperaba que me pidas estar a tu lado-.  La miré recordando lo mucho que había querido a esa chica.
 El tiempo que había estado sólo le había dado paz a mi alma y había vuelto más tranquila mi vida.
 - Uno sólo hace lo que su corazón le pide-,  le dije acariciando su cabello.
- Uno hace lo que cree debe hacer-.  Si hubieras querido estar a mi lado lo hubieras hecho, yo decidí dejar que te vayas, decidí que fueras tras tus sueños.
- Estoy enamorada ¿sabes?, de alguien que vive sólo para mí. – volví a sonreír, esta vez con alegría. 
–Es bueno saber eso-  respondí, -es bueno saber que ya no me esperas.
– Me dio gustó verte- le dije besando su frente para darle mi bendición. Volví a coger el camino y me  alejé lentamente como esperando que corra hacia mí, como la última vez que nos vimos.
 – Oye- me dijo: ¿tienes novia?
 – ¡no! Respondí, yo esperaba que regreses.


Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com



HOY NO QUIERO SER BUENO 

Ha sido un día largo, de esos en los que sin mucho que hacer terminas agotado.
La ducha fría de las mañanas termina por despertar a cualquiera… meterte al agua en esas condiciones es como cuando decides casarte, si no lo haces en ese momento sabes perfectamente que talvez no lo hagas ya, además con media hora de retraso cualquiera se animaría. 5 minutos después termino de peinarme en la escalera y me subo a la primera combi que pasa, para variar esta llena y soy el único hombre entre los parados, lo que implica ceder el asiento muy a pesar de que llevo la mochila llena de cosas; nadie se ofrece a llevármela, es muy raro que le lleven las cosas a un hombre, o mejor dicho que se ayuden entre hombres, otros reniegan si tu mochila les incomoda el viaje o si en algún bache los despeina. Al fin un escolar baja y logro sentarme, pero un paradero más allá sube una señora con su hijo en brazos y los asientos reservados ya están ocupados, aparentemente soy el más joven dentro y entonces cierro los ojos y me hago el dormido, pero el cobrador me pasa la voz y me pide un favor, entre dientes lo mando a comprar pan y me levanto otra vez, la señora no me da ni las gracias y otra más atrás me dice: ¡no reniegues hijito, en algún momento vas a  ser padre también!... no sabe que ya tengo tres. Luego de exprimir mis riñones llego al paradero y bajo de la combi – ¡no te molestes pe chino!- me dice el cobrador y me sonríe, unos pasos más allá me doy cuenta de que no le he pagado el pasaje y entonces yo volteo a sonreírle.
  El siguiente paradero es un caos, con un mar de gente intentando subirse a cualquier auto o combi que los lleve al menos a la mitad del camino, luego de las 7 de la mañana ese lugar es tierra de nadie, lo rateros se hacen señas para elegir a su presa y entonces se paran frente a mi, uno de ellos  husmea en el bolso de una señorita y quiero decirle algo, pero el otro me sonríe y tiene entre sus dientes  una gillette para asegurarse de mi silencio, entonces el carro se acerca y me paro frente a la chica para que no avance y la salvo del robo, pero me grita: ¡que te pasa idiota!- al final terminan robando a alguien más y ya bien tarde vuelvo a subir a una combi, pero esta vez no creo en nadie y me siento, hay muchas chicas paradas así que comienzo a cargar las cosas de todos hasta que ya no se ve mi cabeza y no hay espacio entre mis brazos, - ¡ A ver tu pasaje! – ¡Puedes esperarte un rato!- le respondo al cobrador y me deja en paz un rato más. Luego de pestañear me despierto y me doy cuenta que debí bajar en el paradero anterior- ¡baja, baja!- y el chofer detiene la combi, entre él y el cobrador me  gritan  y palteado me bajo, - encima te ríes  payaso- me grita el cobrador mientras la combi se aleja y sonrió porque no pagué pasaje otra vez. Me quedan sólo 15 minutos para llegar al trabajo y empiezo a correr junto con todo el mundo a esa hora, el rojo del semáforo me detiene y voy calentando las piernas para empezar a correr apenas cambie a verde, la gente comienza a moverse y yo tomo vuelo para mis últimos 100 metros planos, pero a mi lado hay un cieguito que espera que alguien lo lleve del otro lado, nadie le hace caso porque ya es tarde, así que tampoco debo hacerlo, pero llego a la mitad de la pista y digo: ¡ta mare! Y voy de vuelta por este individuo que tiene 10 minutos de tolerancia por ser invidente…
8: 00 a.m. Entro al trabajo y resulta que no hay nadie en el servicio, que todos han fugado temprano, y todo está de cabeza, en eso entra mi jefe y me reclama por el servicio como si yo lo hubiera dejado así, suena mi celular y es mi  compañero que ya no está, para avisarme que ha citado 2  pacientes de piso para las 8 y antes de colgar tengo al paciente en la puerta y mi jefe me vuelve a llamar la atención. Solo asiento con la cabeza y me pongo a trabajar que para eso he venido… A eso de las 10 avisan que esta listo el café y todos suben, menos yo que tengo un paciente todavía, demoro solo 10 minutos y subo volando porque me muero de hambre, cojo mi taza y volteo el termo pero ya no hay café, todos me miran y alguien por ahí se atreve a decir ¡uy ya no hay!, - ¡parece que no! – respondo y vuelvo a bajar.  Ya no quiero nada y espero el almuerzo, esta vez bajo primero,  pero no me gusta la comida y no hay más que hacer, no ha sido un buen día.
Vuelven a dar las 8 y ya quiero salir, pero vuelve a sonar el celular y es mi relevo avisando que va a llegar tarde y si lo puedo esperar  porque ha tenido una urgencia… urgencia tengo yo de irme.
La ruta de regreso es larga así que espero el bus y me voy al fondo, logro sentarme luego de un rato y solo quiero dormir, -a ver su pasaje- , -¡ya te pagué!- respondo con sueño, y el cobrador se va,  hora y media después y apunto de bajar tengo todo menos el boleto así que  bajo por atrás, pero el cobrador se da cuenta y me pide  mi pasaje de nuevo, - ¡pasaje?, dame mi vuelto mas bien-; -diez soles no?- , -si- respondo para cobrarme la del día; entonces me da el vuelto y bajo del bus…

Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com




GUARDA SILENCIO

 En la madrugada de mi última guardia, llamaron para tomar una radiografía de Tórax en Cuidados Intermedios. a las 5 de la mañana cualquier gesto heróico de ser fiel a la profesión es  pesado y sumamente inútil. Sin mas vueltas que darle subí con todo el humor que me ofrecen 3 horas de sueño y encontré a una enfermera que al igual que yo, también peleaba con su cansancio. Le pregunté cual era el paciente y me mandó al fondo de la habitación, había un caballero muy adolorido que con mucho esfuerzo se acomodó para que yo acomodara el chasis. Terminé mi trabajo y regresé al servicio para procesar mi examen, en eso se asoma como un fantasma, una técnica vestida de blanco, con la solicitud de Rx regularizada y me doy con la sorpresa de que no coincidía el número de la cama. La técnica regresó a piso para consultar y casi prediciéndolo sonó el teléfono. Al otro lado de la línea me llamaba la atención la misma enfermera que me había indicado para quien era el examen. A las 5 y algo de la mañana nadie le aguanta nada a nadie, así que regresé al intermedios con ganas de intercambiar algunas palabras e ir afinando la garganta para todo el día, a penas crucé la puerta la enfermera me salió al frente y yo (como dicen en el fútbol) entré con la pierna en alto. En eso que se retiró la mascarilla y me pidió disculpas de la manera más madura que le he visto hablar a una mujer a esa hora de la mañana. Me sorprendió su actitud y preferí guardar silencio, imagino que cualquier reproche que yo pudiera hacerle no se compara con el que ella ya se hizo para tamaña brutalidad.
    En este caso no fue la pierna sana, fue sólo el paciente del costado, pero cuesta mucho aceptar los errores o dar la cara dejando de lado el orgullo, pero es un gesto que valoro mucho ya que muy pocas personas viven con humildad y aprenden de sus errores.


Don diablo (Redactor, reportero gráfico y demás).
don. diablo. casimiro@gmail.com

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